2010年2月22日星期一

Hoy en dia, Hercules Poirot, lo llevaria claro.

En cualquier novela que se precie, salvo las de Jessica Fletcher, la tarea de un buen detective consistía principalmente en encontrarse en el lugar oportuno, en el momento equivocado. La presencia de Hercules Poirot en un tren, o en una cena, eran hechos absolutamente imprevisibles que el supuesto asesino no podia tener en cuenta. Caso aparte, como decíamos, merece Jessica Fletcher, a la que bastaba con invitar a un cumpleaños para deshacerte de cualquier vecino molesto, amante despechada o marido adultero.

Una vez situados en el lugar del crimen, descubierto el cadáver, y localizados los sospechosos, el procedimiento habitual consistía en encontrar el arma del crimen, que en muchas ocasiones se trataba de un atizador de chimenea, veneno, o mas dificilmente una pistola.

Con todos estos ingredientes, (y aquí es donde la cosa se pone difícil), la parte más importante consistía en averiguar cual de los sospechosos tenía un móvil, y hoy en día, para desesperación de cualquier detective, y para mas de uno, todo el mundo tiene un móvil.

2008年1月28日星期一

Extrañas historias

Domingo, 5 de la tarde, quizá un poco antes, tal vez las cuatro, es dificil saberlo durante el fin de semana, cuando no llevas reloj, y solo te orientas por la luz del sol, y el hambre.
En el Burger King, (sorprendentemente, las hamburguesas son mejores que las del Mac, los Chiken Tender mejores que los Nugets, y además tienen besitos de queso), vestida de noche. Atractiva, despeinada, sin pintar, pero un inconfundible aspecto de haber salido por la noche, y no haber vuelto aún a casa. Una hamburgesa, patatas, cocacola, y a su aire, se sento en la mesa más escondida.
No pude imaginarle una historia, se trataba de un personaje fuera de lugar, en un lugar donde solo hay adolescentes e inmigrantes. Daba sensación de estar de vuelta, me llamó la atención su soledad, y el hecho de que tarareara y bailara levemente las canciones de Carlinhos Brown, aparentando alegría donde ciertamente no la había. Sensación de vacío, de estar allí, sola, sin quererlo. Estaba solo por hambre, mientras que, según la historia que imaginé, su lugar estaba junto a la persona con la que había pasado la noche, y a la que no pensaba volver a ver, ni a llamar, quizá olvidó preguntarle el nombre. Si lo hubiera hecho, estaría devorando allí, un Whoper, y quizá compartiendo unos besos, esta vez, de queso.